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Un armario también se construye con memoria. Hay prendas que responden a un momento, otras que permanecen durante años y algunas que, casi sin proponérselo, terminan definiendo una manera de vestir. Cuando existe una mirada que ordena esas elecciones, el fondo de armario deja de ser una suma de piezas y empieza a expresar una identidad reconocible. 

La construcción de un estilo propio centra nuestra conversación con Paloma Álvarez y Juanjo Mánez: cómo se eligen las prendas que realmente representan a una mujer, qué papel tienen el diseño, el patronaje y los tejidos y de qué manera el acompañamiento de los diseñadores puede ayudar a dar coherencia a un armario. Una reflexión sobre el Prêt-à-Couture entendido como una forma más personal de relacionarse con la moda. 

¿Cómo empieza realmente la construcción de un fondo de armario propio?  

Con los básicos, chaqueta, falda, pantalón, camisa. A partir de ahí, de un vestuario clásico pero con personalidad, se va avanzando, de manera que puedes tener tus prendas básicas, de máxima calidad y a tu medida como piezas que siempre funcionan, perduran y son parte de ti 

¿Qué necesitáis conocer de una mujer antes de pensar en las prendas que deberían formar parte de él?  

Una sencilla charla nos basta, pero siempre, a medida que profundizas, vas descubriendo más matices. 

Cuando trabajáis con una clienta, ¿cómo distinguís entre lo que simplemente le gusta en un momento concreto y aquello que de verdad encaja con su identidad y puede acompañarla durante años?  

Simplemente por experiencia profesional. 

¿Hay determinadas piezas que consideréis capaces de “ordenar” un armario, es decir, de servir como punto de partida para definir un estilo personal?  

Las que hemos citado antes. Básicos del día a día que tienen elegancia y personalidad propias. Un vaquero con cortes de sastrería femenina. Una camisa a medida. Hubo una cliente que comenzó comprando vestidos para eventos sociales en distintas partes del mundo, y que finalmente nos encarga habitualmente la camisería básica de diario. 

Con el tiempo, ¿un buen fondo de armario debería contar algo de la persona que lo lleva? ¿Puede llegar a convertirse, de algún modo, en una biografía construida a través de la ropa? 

Un fondo de armario se hereda, es parte de la historia familiar, y no es una cuestión de que sólo sean prendas para vestir, sino que arropen momentos de la vida y se impregnen de la persona que los habita.

Paloma Alvarez y Juanjo Mánez