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El lujo no siempre necesita presentarse. A veces se percibe en la forma en que una manga nace del hombro, en una caída que acompaña el cuerpo con naturalidad o en una proporción que parece sencilla precisamente porque detrás existe mucho oficio. Antes del precio y antes de la etiqueta, hay una serie de decisiones de diseño y construcción capaces de cambiar por completo la presencia de una prenda.

Aquello que hace reconocible una prenda verdaderamente lujosa centra nuestra conversación con Paloma Álvarez y Juanjo Mánez: el patrón, la estructura, los tejidos, los acabados artesanales, las proporciones y esa cualidad menos evidente que hace que una pieza tenga presencia. Una conversación sobre el lujo entendido desde el diseño y el oficio, más allá del valor que pueda atribuirle una marca.

¿Qué hace que una prenda transmita lujo antes incluso de conocer su precio o de ver la etiqueta que lleva?

Ver el aspecto de la prenda, si el patrón es bueno o cae en la percha haciendo cosas raras. El gusto con el que se ha elegido el material. Los acabados. Y el diseño.

Cuando observáis una prenda, ¿qué detalles os permiten distinguir enseguida una buena construcción de una pieza cuya apariencia depende principalmente del tejido o de la marca?

Normalmente la gente del gremio de los diseñadores nos fijamos primero en la idea, su originalidad, su creatividad y después en si esa idea, ese diseño, se ha llevado a cabo con profesionalidad.

¿Qué importancia tienen la caída, las proporciones y la estructura para conseguir que una prenda tenga presencia cuando entra en una habitación?

Las proporciones son todo en una buena prenda. Algo que te queda corto, demasiado grande y sin gracia, con proporciones anticuadas, todo eso si no está bien realizado, resta el estilo absolutamente, por muy bien hecha que la prenda esté.

Se suele asociar el lujo con materiales muy costosos. ¿Hasta qué punto puede existir una prenda verdaderamente lujosa cuando su mayor valor está en el diseño, el patrón y el trabajo artesanal?

Se puede hacer algo artesanal con una cuerda o con una seda. Se puede hacer un llavero de madera tallada y sería artesanía, pero no lujo. La alta costura contempla la calidad del tejido al más alto nivel, así como la pericia del artesano y la creatividad del diseñador. 

Después de años trabajando en moda, ¿creéis que hemos aprendido a distinguir mejor la calidad o que la fuerza de la etiqueta sigue condicionando demasiado nuestra percepción de lo que consideramos lujo?

La etiqueta se elige cuando se quiere presumir de “tener dinero” y normalmente es lo que elige alguien que no lo tiene.

Paloma Alvarez y Juanjo Mánez