“Hay hilos que no se cortan. La tradición de la moda española es uno de ellos.«
Hay países cuya historia de la moda se vive en escaparates, y otros donde se teje con paciencia, puntada a puntada, como si cada hilo guardara la memoria de generaciones. La moda española nace de este último espíritu, uniendo estética, herencia, arte y oficio en una misma tradición. En sus talleres, desde los albores del siglo XX, se forjó una manera única de entender la Alta Costura, donde la exclusividad no era un capricho, sino la consecuencia natural de la dedicación y la perfección.
El esplendor histórico de la moda española en la Alta Costura
Las décadas de 1950 y 1960 fueron un auténtico Siglo de Oro para la moda en España. En ese tiempo, la Alta Costura nacional se situó al nivel de las grandes casas de París, atrayendo a clientas de todo el mundo y proyectando una imagen de excelencia que aún hoy reverbera.
Los grandes diseñadores de moda españoles y su legado vivo
Cristóbal Balenciaga, “el maestro de todos nosotros” en palabras de Christian Dior, elevó la moda española a una dimensión escultórica. Inspirado por el arte y la indumentaria de su tierra, creó formas y volúmenes que aún hoy parecen adelantados a su tiempo. Pedro Rodríguez, pionero de los desfiles en España, convirtió la tela en protagonista, dejando que el tejido dictara el diseño. Manuel Pertegaz, con su elegancia sobria, rechazó incluso suceder a Dior para seguir fiel a su propia visión.
Elio Berhanyer, geométrico y rotundo, tradujo la estética dramática española en arquitectura textil. Asunción Bastida y Pedro Rovira completan este panteón de creadores, cada uno con un sello inconfundible y una aportación que todavía inspira a las firmas de moda españolas.
Todos ellos compartían una misma fe: que la moda era un arte y la artesanía, su lenguaje más elevado.
Tradiciones artesanales: el alma de la moda española
En el corazón de esta tradición de la moda española laten oficios que han resistido el paso del tiempo:
- La sastrería a medida, donde cada traje es un diálogo entre cliente y artesano, fruto de decenas de horas de trabajo preciso.
- El ganchillo y el encaje de bolillos, convertidos en delicadas filigranas que hablan de paciencia y maestría.
- El bordado artesanal, que en manos de Balenciaga o Rodríguez se transformaba en joya textil.
- La filosofía de aprovechamiento del tejido, que consideraba cada fibra valiosa, integrando técnicas como el patchwork o las remontas.
Estos saberes, transmitidos de generación en generación, no eran meros recursos técnicos, sino parte de una visión estética y ética: la moda como pieza única, con alma propia.
Desafíos y transformaciones en la Moda España
La continuidad de esta tradición no estuvo exenta de obstáculos. La falta de apoyo institucional, la presión fiscal del llamado Impuesto de Lujo y la irrupción del prêt-à-porter alteraron el ecosistema de la Alta Costura española. Muchas casas cerraron, y la moda globalizada, más rápida y menos personalizada, comenzó a ocupar el espacio que antes habitaba la creación a medida. Sin embargo, el espíritu de la artesanía y la excelencia no desapareció: permaneció latente, esperando nuevas manos que lo reactivaran.

La historia de la moda en España y Malne: herederos del espíritu artesanal
En 2015, Paloma Álvarez y Juanjo Mánez fundaron Malne La Maison con una premisa clara: rescatar la esencia de la Alta Costura española y adaptarla al siglo XXI. Su propuesta se sitúa en el corazón del slow fashion y de la moda de autor, reivindicando la producción artesanal, la exclusividad y el respeto por el ritmo humano de la creación.
En el atelier de Malne en Madrid, cada prenda nace de un proceso profundamente artesanal:
- Patrones realizados a mano, en lugar de por ordenador, porque ninguna máquina puede imitar el trazo de la mano.
- Acabados siempre manuales, sin recurrir a métodos rápidos como el remallado, utilizando costura francesa, acabado tipo pañuelo o bordes de bies, según el diseño y la forma en que la tela debe mostrarse.
- Bordados a mano con cristales de alta calidad que añaden luz y carácter a cada pieza.
- Hombreras y pads esculpidos en el propio atelier, nunca prefabricados.
La ausencia total de producción en serie permite personalizar cada diseño hasta el último detalle, afinando patrones para que se acomoden a la silueta de cada clienta y añadiendo toques únicos como botones antiguos o forros especiales.
Colaboración artesanal y firmas de moda españolas
Malne cultiva un vínculo cercano con los oficios tradicionales que han dado forma a la moda española durante décadas, colaborando con bordadores y artesanas que elaboran flores pétalo a pétalo, un gesto que enlaza con la minuciosidad de los ateliers históricos.
Cada pieza nace de un proceso que respeta y actualiza esas prácticas: patrones trazados a mano, sin mediación digital, como se hacía en los talleres de la Alta Costura; acabados artesanales que sustituyen métodos rápidos de rematado de las prendas, como el remallado, por costura francesa, bordes de bies, acabados tipo pañuelo o unfini desflecado. Técnicas transmitidas generación tras generación. La mayoría de los bordados son a mano, con cristales de alta calidad, y las hombreras y pads se esculpen en el propio atelier, manteniendo la tradición de construir la prenda desde su estructura.
La firma no fabrica en serie, lo que permite personalizar cada creación y dotarla de detalles únicos como botones antiguos o forros especiales, siguiendo el espíritu de la moda de autor que siempre ha caracterizado a las firmas de moda españolas. Este compromiso con la producción local, la exclusividad y el saber hacer artesanal sitúa a Malne como un eslabón vivo en la continuidad de esta herencia.
Moda de lujo en Madrid con compromiso ético
Esta forma de trabajar se integra también en una visión ética que conecta con los valores más profundos de la tradición artesanal: respeto por el tiempo de creación, por las manos que confeccionan y por el entorno que provee los materiales.
Malne forma parte del movimiento slow fashion y de la moda de autor, cuya relevancia creció en 2013 tras el trágico derrumbe de la fábrica Rana Plaza en Bangladesh, donde trabajadores en condiciones de explotación perdieron la vida. Ese suceso actuó como un toque de atención global y reforzó la necesidad de preservar modelos de producción basados en la cercanía y la dignidad del oficio.
Desde su fundación, la casa confecciona todas sus prendas en su propio atelier en Madrid o en talleres externos especializados también en la capital, confiando en artesanos y trabajadores locales que dominan las técnicas de la alta costura española. Cada patrón se realiza a mano; los acabados son siempre manuales, adaptando la técnica a la naturaleza del tejido y al efecto deseado. Siguiendo los métodos que forman parte del ADN de la alta costura.
Una tradición proyectada hacia el futuro
En un contexto acelerado, Malne defiende un ritmo de trabajo que permita pensar, imaginar y ejecutar cada prenda con la calma que exige la perfección. Este enfoque no solo conecta con la herencia de los grandes maestros de la moda española, sino que la actualiza, ofreciendo un modelo donde el saber hacer artesanal convive con la sensibilidad contemporánea.
La historia de la moda en España es un hilo dorado que atraviesa décadas. Malne, como heredera, toma ese hilo y lo teje en cada colección, manteniendo vivo el legado de la Alta Costura y proyectándolo hacia un mañana que respeta el arte, las manos expertas y a quien llevará cada creación.